Claroscuro. Licencia de pirata

“No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive; sino aquél que más se adapta a los cambios”: Charles Darwin.

LO CLARO. Es trascendente y de vital importancia a la evolución de nuestras ciudades y el país en su conjunto.

El gobierno debe seguir en las prácticas de auto-auscultación. De transparencia, que determine su grado de confiablidad.

Los sectores productivos y la sociedad en general, deben ser igualmente autocríticos y cada vez más participativos. La competitividad nos obliga a ganarnos los espacios de desarrollo económico, contra las empresas globales.

Del mismo modo, las universidades están comprometidas con su permanente evaluación. No es su única responsabilidad, el formar profesionistas; lo es el ser un ente importante del engranaje productivo.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas recién ha sido certificada y galardonada por la Red Internacional de Evaluadores (RIEV) que aglutina a instituciones de una gran parte de países latinoamericanos.

La Acreditación que le es otorgada, le compromete a mantener los estándares de desarrollo integral. Donde la movilidad académica de estudiantes y profesores, la calidad de las cátedras, la investigación y el intercambio de experiencias interinstitucionales, permite que los egresados y la contribución al país por parte del organismo, sea pertinente a las necesidades del desarrollo de nuestra comunidad.

LO CLAROSCURO. Un librepensador, recientemente hizo una analogía pertinente. “No es ni por asomo, la misma definición para nombrar a un pirata, que a un corsario; un bucanero o un filibustero. Moriría de nuevo Sir Francis Drake, de caer en la degradación de ser confundido con un pirata como el Barbanegra”. Y sí. El primero, se identifica como el ladrón de los mares, sin amo ni rienda; que dedica su esfuerzo al simple asalto en nombre de su propia causa, enarbolando la bandera negra con la calavera. El corsario -portador de una patente de corso- hace la guerra en el nombre de un rey, al que sirve. El bucanero, haría una “combinación” de los primeros, pero con mayor territorialidad; donde el corsario sólo atacaba a naves marítimas y el bucanero se internaba en los territorios que pretendía despojar. Por último, el filibustero es un “pirata” de poca monta, que se regionalizaba a una sola geografía (el Caribe), sin salir a exponer el pellejo más allá de lo que controlaba. Convertido lo anterior al plano que nos interesa. . . Los que saben de política, aseguran que el gobernador de Nuevo León, sería ubicado en el plano de la piratería, por no obedecer a ningún partido ni poderoso (al menos visible). Y que de cara al nuevo proceso electoral -que registrará una docena de elecciones gubernamentales-, ya se ve la cara de los nuevos corsarios, bucaneros y filibusteros. Resulta congruente el hilar las similitudes, partiendo de la “estratégica alianza” que anuncian los que se decían enemigos. Donde el PAN registrará a sus “corsario-bucaneros” del PRD para contender las gubernaturas y gobiernos locales. Esos “corsarios”, precisamente salidos como piratas de su partido inicial (identifíquelos como ejemplos: Ebrard, Javier Lozano, José Antonio Meade, Porfirio Muñoz Ledo, AMLO, Arturo Núñez, Rosario Robles, etc.). Los instalamos en ese renglón, por sus alianzas estatales de gran alcance, es decir, buscarán presencia en donde los dejen. Y en calidad de filibusteros, quedan remiendos de partidos como el PT, que por milímetros logró el registro antes de desaparecer para competir en esta contienda y el mismo PRD -no olvidando al Movimiento Ciudadano- que apenas en unas pocas ciudades del país, harán “talacha” personal a favor de quedarse con una parte del botín. Verde, PT, PSD, PRD, Morena, PANAL, MC” escoja. COLOFON. Sería oportuno que se colocaran un parche, una pata de palo o algo que permita la diferenciación. O mejor no. . . son muchos.

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